La suave temperatura del alma
cuando busca en el horizonte su destino
nos deja ver nuestra condición de peregrinos.
Es en este momento de suspenso,
mientras dormida está nuestra historia,
que se entrevé la eterna gloria.
Pero queriendo sostener el infinito
cual ráfaga violenta aparece la memoria
y por culpa de un insondeable apetito
somos oprimidos por nuestra historia.
Ramiro Santurio

